|
Además de en la Casa del
Concejo al son de la guitarra y de los hierros..., también los
cantaban los pastores y pastoras estando en el campo con las
ovejas..., labrando la tierra con las yuntas..., los quinteros..., las
mujeres haciendo la escarda..., hasta el año treinta y seis que
estalló la guerra...
Después de la guerra se
volvió a hacer hasta que salieron las radios y la televisión...
El mundo es un carnaval
con careta de traidor.
Quien no la lleva en la cara
la lleva en el corazón.
El hombre para ser
hombre
necesita tres partidas.
Hacer mucho, hablar poco
y no alabarse en su vida.
En las sierras siempre
hay nieve
y en la carretera arena...
Que buena moza te has hecho
si no fueras tan morena...
De la romería vengo,
de la Virgen del collado,
de lucir la ropa buena
y el pañuelo colorado.
No he visto mejor
pañuelo
que el que llevaba una moza.
Bajó a esperar a la Virgen
al Pilar de Zaragoza.
En piñagela hay flores
y en el carrascal claveles,
y en Paredes de Buitrago
todo el orgullo que tienen.
A Francia tengo de dir
a caballo en una liebre,
pa que digan los franceses:
¡que caballo tan alegre!
Una moza va a por agua
con un cantarito nuevo.
Déjala que vaya y venga,
que ella caerá en el anzuelo.
Tienes ojos sonrosados.
Despiden rayos de amor,
y se vienen a clavar
dentro de mi corazón.
La luna la vi poner
por los cerros de Espinosa...
Yo creí que era tu cara
de que la vi tan hermosa.
En el muelle de Alicante
han puesto una farola,
para alumbrar a tu amante
que viene de Barcelona.
Por cantar cuatro
cantares
a la puerta de un molino,
me dieron cuatro pesetas
y me molieron el trigo.
¿De quién es aquel
molino
que hay en aquella ladera?
El sol de la maravilla,
bailaba la molinera.
Un águila y un mochuelo,
y un escarabajo blanco,
estaban jugando al mús,
a la sombra de un garbanzo.
Yo eché un limón al alto
por ver si coloreaba...
Entre más alto subía
más amarillo bajaba...
Velencianita pulida,
dame de tu pecho un ramo,
que, aunque no soy de Valencia,
soy del Reino Valenciano.
A Francia tengo de ir,
a caballo en un mosquito,
pa que digan los franceses:
¡qué caballo tan bonito!
Un albañil se cayó
de lo alto de un andamio.
Y se cayó de cabeza,
y en los pies no se hizo daño.
Con un polvo y otro
polvo
se forma una polvareda.
Con un trago y otro trago
se forma una borrachera.
Que bien parece un
soldado
a la puerta de un cuartel.
Con la licencia en la mano,
esperando al coronel.
Ojos que te vieron dir
por aquel camino llano...
Cuando te verán venir
con la licencia en la mano...
Arriba, caballo moro,
sácame de este barranco,
que me vienen persiguiendo,
cuatro con sombreros blancos.
Chiquitita y regordita
como un grano de cebada.
Lo que tienes de quiquita
lo tienes de resalada.
Por alto que sea un pino
a la copa subiré.
Si me caigo, que me caiga,
del suelo no pasaré.
Ya te he dicho,
vizcaíno,
que no cantes a mi hermana,
que mis padres no quieren
que la lleves a Vizcaya.
El corazón traigo herido
de una puñalada tuya...
Sin saber cómo ni cuándo...,
sin tener causa ninguna.
A cantar me ganarás,
pero no a cantar cantares,
porque tengo yo en mi casa,
un arca de cien millares.
En este pueblo, señores,
hay una moza que puede
hacer un puente de plata
con la hermosura que tiene.
A Gandullas tengo de ir
a por una gandullana,
porque de estas de mi pueblo
no saben ni hacer la cama.
Déjame pasar, que voy
a por agua al pilar nuevo...,
que mi caballo no bebe
agua de ningún reguero.
En mi vida he visto yo,
lo que he visto esta mañana.
Una gallina en la torre
boleando las campanas.
No te cases con pastor
que lleva la manta a rastras.
Cásate con labrador
que la esteva la levanta.
Juanito, Juanito, juan,
no bebas agua de noria,
que te pones amarillo,
y no te quiere la novia.
¡Ay de mi, que he caído
quinto!
y no tengo escarapela.
Dame una gota de sangre
de tu corazón, morena.
Adiós padre, adiós
madre,
adiós hacienda y dinero,
que voy a servir al Rey,
dos añitos que le debo.
Soldadito quiero ser,
madre,
pero no de infantería.
Porque la sal de las mozas
está en la caballería.
No hay camino más
alegre,
no hay más alegre camino,
que el camino de la fuente
y el camino del molino.
Si la Virgen del Pilar
la bajaran a Madrid,
todos los aragoneses,
nos iríamos allí.
Echa la barca, barquero,
que me voy a morería...,
que me han quitado los moros
la prenda que más quería.
Un baturro en un espejo
se miraba y se decía:
¡Cuidado, que feo es
el animal que se mira!
Esta noche va a salir
la ronda de la alpargata,
si sale la del zapato
armaremos zaragata.
Un mudo estaba cantando,
un sordo le estaba oyendo,
un ciego estaba mirando,
y un cojo paso corriendo.
En el campo canta el
cuco,
en el nido la cigüeña,
el gallo en el gallinero
y el borracho en la taberna.
El pañuelo que te truje,
si no lo hubiera trujido,
el día de la función,
no te lo hubieran punido.
Ese que ha cantado
ahora,
es amigo y lo habrá sido.
Por eso yo voy con él,
por eso el viene conmigo.
Dicen que te vas mañana,
vete con Dios, amor mío.
vete y no bebas el agua
de la fuente del olvido.
Dicen que te vas mañana
y yo me voy otro día.
Espérate, y si tu quieres,
iremos en compañía.
Hasta la Hiruela lo
sabe,
lo que pasa en el Cardoso:
el hombre que no se casa
está toa la vida mozo.
Hasta el Cardoso lo
sabe,
lo que pasa en la Hiruela:
la mujer que no se casa
está toa la vida soltera.
Esta guitarra que toca,
tiene boca y sabe hablar,
sólo le falta la lengua
para poder pronunciar.
Una estrella se ha
perdido
y en el cielo no parece.
En tu casa se ha metido
y en tu cara resplandece.
Si el cuculillo no viene
pal veinticinco de abril,
o se ha muerto, o se ha casado,
o es que no quiere venir...
María, si vas al huerto,
quítate las zapatillas,
que con la flor del romero,
se te ponen amarillas.
Desde la otra puerta
he venido sin parar,
por ver si podía ser,
el primero, mi cantar.
Las jóvenes son de oro,
las casadas son de plata,
y las viudas son de cobre,
y las viejas de hojalata.
Tengo un borrico
valiente.
¿Valiente? No digo nada.
Lleva tres hombres a pie,
y unas alforjas sin nada.
Yo eche un limón a rodar
y en tu puerta se paró...
Y eso indica, vida mía,
que nos queremos los dos.
Molinero, de la harina,
madre, me quiero meter.
Para ver las chicas guapas
cuando bajan a moler.
Cogiendo yo la guitarra,
mis compañeros los hierros,
y el puñal entre la faja...
A nadie tenemos miedo.
Vivan los cabellos
rubios,
vivan los rubios rubiales.
Vivan los de mi morena
que son rubios naturales.
A la puerta de un molino
me puse a considerar,
las vueltas que da la piedra
y las que tiene que dar.
Madre, ya se van los
quintos,
ya se va mi corazón,
ya se va aquel que tiraba,
chinitas a mi balcón.
Todo Cádiz traigo
andado,
Aragón y Cataluña,
y no he podido encontrar,
carita como la tuya.
|