PAREDES DE BUITRAGO |
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A pedir venimos, tengan buenos días, a Jesús traemos, con sus llagas vivas.
Y duras espinas, que le dan pasión, y a la Virgen Pura, parte el corazón.
Árbol de esta rama, por tu lindo amor, danos la limosna, para este Señor. |
Para hacerle un cirio, para hacerle dos, para hacerle un cirio, al Hijo de Dios.
Hijo de Dios vivo, no era de olvidar, derramó su sangre, por la cristiandad.
¿No hay quien me preste una escala, para subir al madero, a quitarle la corona, a Jesús el Nazareno?
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SEGUNDO DOMINGO |
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Si quieres que te explique, de la Pasión los sucesos, y para mejor decir, me voy a los mandamientos.
En el Primero fue Judas, cuando a aquel manso Cordero, lo vendió por treinta reales, luego le entrego en el huerto.
En el Segundo los judíos, que en el huerto le prendieron, y con grande griterío, en la cárcel le metieron.
En el Tercero la Junta, de que la junta tuvieron, manda que le crucifiquen, y que le azoten primero.
En el Cuarto la columna, le amarraron como a un reo, le dieron dos mil azotes, y los demás que no cuento.
En el Quinto canto el gallo, cuando le negó San Pedro, tirándole de sus barbas, mil bofetadas le dieron.
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Le pusieron al balcón, con púrpura manto puesto, y una corona de espinas, le pusieron en el Sexto.
En el Séptimo la Cruz, sobre sus hombros pusieron, y como era tan pesada, con ella cayó en el suelo.
En el octavo el Calvario, donde de armó un cirineo, le ayudó a llevar la cruz, para que llegara primero.
En el noveno los clavos, ya están dando los barrenos, le clavan de pies y manos, le descoyuntan los huesos.
En el décimo expiró, y llegó el Longinos luego, le dio una grande lanzada, en su doloroso pecho.
Los Mandamientos son diez, las palabras son ejemplo, que las ha dejado Dios, para alivio de sus templos.
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En la baraja de naipes, yo considero en el "as", que hay un solo Dios inmenso, y no ha podido haber más.
En el "dos" yo considero, de haber cosas tan inmensas, toda la pasión de Cristo, y sus dos Naturalezas.
En el "tres" yo considero, de haber cosas tan humanas, toda la Pasión de Cristo, y la Trinidad Sagrada.
El el "cuatro" considero, aunque le vi desde lejos, para celebrar la Misa, cantan los cuatro Evangelios.
En el "quinto" considero, y en él voy considerando, las cinco llagas de Cristo, de pies, manos y costado.
En el "sexto" considero, de haber cosas tan hermosas, toda la Pasión de Cristo, angustiada y dolorosa.
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En el "siete" considero, siempre me sirve de guía, la bendita Encarnación, los dolores de María.
En la "sota" considero, aquella ingrata mujer, que, del árbol más vedado, Adán ha dado de comer.
El "caballo" considero, al verle tan desbocado, corriendo por aquellas plazas, como Adán con su pecado.
En el "rey" yo considero, hombre de tanto poder, siendo Rey de Cielo y Tierra, y obligado a padecer.
La baraja se ha cantado, lo mejor que se ha podido, que perdone el caballero, si en algo se le ha ofendido.
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El arado he de cantar, de piezas le voy formando, y de la Pasión de Cristo, misterios voy explicando.
El "dental" es el cimiento, donde se forma el arado, pues si tan buen Dios tenemos, remedio de los cristianos.
Las "orejeras" son dos, Dios las abrió con sus manos, quien nos ha de abrir las puertas, de la gloria que esperamos.
la "reja" era la lengua, la que todo lo decía, válgame Dios de los Cielos, y la Sagrada María.
La "esteba" era el rosal, donde salen los honores, saca María el honor, de su vientre virginal.
La "cama" era la cama, la que Dios tuvo por cama, y el que siguiera su Luz, no necesita más fama.
El "pescuño" es el que aprieta, todas estas divisiones, por eso contemplaremos, a divinos corazones.
La "telera" y la "chaveta", en pasadas, hacen cruz, consideremos, cristianos, que en ella murió Jesús.
Las "velortas" son de hierro, donde está todo el gobierno, significa la columna, de Jesús el Nazareno.
El "timón" pide derecho, así lo pide el arado, es la lanza que traspasa, a nuestro Dios el costado.
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Los "llavijeros" son tres, significan los tres clavos, con que clavaron a Cristo, sus divinos pies y manos.
La "llavija" que traspasa, por la punta del timón, es el clavo que traspasa, los pies de Nuestro Señor.
El "yugo" era la columna, de Cristo crucificado, los bueyes son dos ladrones, que a mi Dios le han amarrado.
Las "coyundas" son de cuero,
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QUINTO DOMINGO |
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La Virgen y San José, que aún caminar no podía.
Ya llegaron a Belén, a un portalito que había. ¡Abre la puertas, portero, a San José y a María!
Estas puertas no se abren, las del cielo yo abriría, que si estas puertas yo abriera, la vida me costaría.
San José se fue por lumbre, que otro remedio no había. Cuando vino San José, de parto estaba María.
Entre la mula y el buey, parió la Virgen María. La mulita le cociaba, la vaquita le lamía.
Tanta era su pobreza, que aun pañales no tenía. Hecho mano de sus cabellos, y de un velo que tenía.
Los partió de medio a medio, y al Hijo de Dios envolvía. Ya bajó un ángel del cielo, cantando el Avemaría.
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Pañales de oro te traigo,
y en su cama recogida. El Niño mamaba leche, su Madre llorar quería.
¿Por qué llora usted, mi Madre, por qué llora, Madre mía? Lloro por los pecadores, por los que en el mundo había.
Los que hicieron buenas obras, el cielo, Dios, les daría; los que las hicieron malas, al infierno bajarían.
San José era carpintero, de fina carpintería, debajo la mesa tiene, más maravillas que astillas.
San José era carpintero, y la Virgen costurera, y el Niño labra la Cruz, porque ha de morir en ella.
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Hoy es la Virgen de Marzo, la más hermosa y más bella, la que a los cielos se sube, a los cielos a ser Reina.
Entre el hermoso jardín, y entre la blanca azucena, y entre la que cortó el ramo, de la oliva fresca y bella.
Los Querubines la cantan y los ángeles la rezan, la recibe el Padre Eterno, como Madre verdadera.
A veinticinco de marzo, día de la Encarnación, voy a explicar el misterio, atención pido, por Dios.
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A verme, hijos fieles, llenos de amargura, no digáis llenos de hieles, ni cantéis vida y dulzura.
Si el sepulcro lo cerráis, dejad sepultura abierta. ¡Ay de mi!, que si enterráis a Jesús, María es muerta.
Lo que en los cielos no ocupe, ni en la tierra, ni la mar, en el vientre de María, ha de venir a Encarnar. |
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Lázaro gran caballero,
de rodillas, por el suelo,
sus llagas van a lamer.
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¡Válgame Dios de los cielos |
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Hoy es Domingo de Ramos, día de grande solem, cuando Jesucristo entraba, triunfante en Jerusalén.
Entra con palmas y oliva, su Divina Majestad, que ha derramado su sangre, por toda la humanidad.
Jueves Santo, Jueves Santo, tres días antes de Pascua, cuando el Redentor del mundo, a sus discípulos llama.
Los llamaba de uno en uno, de dos en dos les juntaba, de que juntos los tenía, Cena de gloria les daba.
Su Cuerpo puso por pan, su Sangre por vino y agua. Después que hubieron cenado, de esta manera les habla: Hijos míos, hijos míos, ¿cuál morís por mi mañana?
Se miraban unos a otros, ninguno respuesta daba, si no es Juan Evangelista, que predicó en las montañas.
Yo, por mi Dios, moriría,
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Danos la limosna, no nos la neguéis, que Dios es el dueño, de cuanto tenéis.
Ya nos han dado limosna, para alumbrarle con luz, el día de Jueves Santo, a Aquel que murió en la Cruz.
Ya nos han dado limosna, para alumbrarle con cera, el día de Jueves Santo, a Aquel que está en la madera.
A nuestro Dios le traemos, con el tintero en la mano, para asentar la limosna, que los vecinos le han dado.
A nuestro Dios le traemos, humildemente pedía, si le dan una limosna, donde le daban decía: en el Reino de los cielos tendrá la paga cumplida.
Hoy es el último día, que viene Dios por las puertas. Hasta el año que viene, que se las tengan abiertas. |
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Señora, Reina del cielo, ya nos han dado licencia, para hablar con la Justicia.
Ya estamos en su presencia. La Justicia, rigurosa, quiso, por una manzana, cortar el ramo inocente, y el padre Adán fue la causa.
En el mar falta el pescado, en la tierra el trigo falta, los niños lloran de hambre, tristes sus padres que claman.
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Hermanos de Jesucristo,
La vara de la Justicia, la lleva quien la merece, la lleva el Señor Alcalde, y en sus manos resplandece.
Señor Alcalde Mayor, el de la vara dorada, Dios le de mucha salud, para volver a entregarla. |
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La casa del Señor Cura, es de rejas y balcones; nada más le falta el agua, para ser jardín de flores.
Estas puertas son de hierro, los cerrojos de oro son, aquí vive un caballero, que adora a Nuestro Señor.
Estas puertas son de hierro, los cerrojos de oro y plata, aquí vive un caballero, que adora a la Virgen Santa.
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Cuando el Señor Cura va, desde su casa a la iglesia, una paloma le sigue, y hasta el Altar no le deja.
Que linda es la zarzamora, que hay a la orilla del río, más lindo es el Señor Cura, cuando sale revestido.
Que linda es la zarzamora, que hay a la orilla del mar, más lindo es el Señor Cura, cuando sale a celebrar. |
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Comunidad Nuestra Señora de Nazaret |
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