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AMELIA Y GERMÁN
“Fueron
felices y comieron
perdices”
Sí,
en ellos se cumplió ese conocido dicho del final de los
cuentos, en que el príncipe y la princesa después de superar
numerosas dificultades, se enamoraban, casaban, tenían
descendientes, …, y vivían mucho tiempo en felicidad.
Ambos
nacieron en el primer tercio del siglo pasado en Goi y
Espasande, próximas y minúsculas aldeas de Galicia. Al poco de
casarse, emigraron a Alcalá de Henares, donde vivieron su vida
feliz y superaron todas las vicisitudes que les tocó en
suerte.
Germán fue un buen mecánico. Tuvo pluriempleo toda su vida. Y
su gran afición fue la caza. ¡Cuántas perdices llevó a su
hogar los días festivos! ¡Qué feliz se sentía, después de un
día agotador por el campo, cuando entregaba a su familia la
caza lograda!
Amelia fue una virtuosa modista. Y sobre todo la dispuesta
esposa, responsable madre, cariñosa abuela, además de afable
con la familia y gentes que todos gustaban tener en compañía.
Para completar su buen hacer con la excelencia en la cocina.
¡Qué sabrosos guisos nos preparaba!
Las perdices con arroz
era un plato muy esperado.
Pero sobre
todos las perdices escabechadas. ¡Humnn,
exquisitas, se hacía la boca agua al degustarlas!
¡Aún después
de tantos años del último guiso, las sigo saboreando en el
recuerdo!
“La Historia de mi
Madre” |