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Dios te regala..., para estas “vacaciones”..., un libro
que Él ha escrito para ti..., pensando especialmente en
ti...
En todas sus páginas te habla de Él..., te cuenta cómo
es..., y..., también..., como quiere que seas tu...
Ya sé..., ya sé..., que estás pensando en el Evangelio...,
si..., es verdad..., no hay otro libro como él..., pero...
Hoy quiero hablarte de un libro que tienes a tu lado
siempre..., que no hace falta que lo lleves cuando salgas
de casa..., ni siquiera que abras tus ojos..., a veces...,
para leer..., y que lo puede leer cualquiera..., aunque no
haya ido a la escuela...
Este libro maravilloso..., esta obra de Dios que todos
podemos..., y debemos..., leer..., es..., la naturaleza
que te rodea..., la vida que late a tu alrededor..., y en
ti...
Aprende a leer en este enorme libro..., aprende a
escuchar..., y dile al Padre qué te parece su obra..., si
la encuentras bonita..., y por qué...
Verás..., si descubres lo que Dios te dice a través de las
cosas..., ellas te hablarán de cómo es El que las hizo...,
y lo que Dios quiere que seas tú...
Y..., cuando en algún momento..., no sé cuándo..., ni
dónde..., escuches su voz en tu interior..., piensa que Él
es tu Padre..., que te quiere y te cuida mucho más que a
esos pajarillos que oyes cantar..., mucho más..., que a
esa florcilla que encontraste en el monte..., como un
regalo de Dios para ti..., y..., entonces..., dile:
“¡GRACIAS, SEÑOR!”..., y ya estás rezando..
¿Ves qué fácil?...
Mira:
- Cuando contemples un cielo sin nubes..., aprende a ver
en él “la bondad de Dios que hace salir el sol para buenos
y malos”..., y puedes decirle: “Padre..., limpia mi alma
de nubes..., como el cielo que veo”...
- Cuando veas un campo lleno de trigo..., aprende a ver
allí a tus hermanos (”la mies es mucha..., pero los
obreros pocos”..., ¿recuerdas?), y dile a nuestro Padre:
“Señor..., envía obreros a tu mies”...
- Y..., si un día escuchas los pájaros del cielo...,
aprende a descubrir el amor de la providencia de Dios...,
que los alimenta y los viste..., y dile a nuestro Amigo:
“Gracias..., Señor..., por tu amor... Haz que te cante
alegre con mi vida..., como estos pajarillos”...
- O si sientes las ráfagas del viento..., recuerda la
acción del Espíritu Santo..., y pídele: “Que sea siempre
como esta brisa fresca..., para aquel que se acerque a
mi..., esperando cariño..., comprensión..., ayuda”...
- O si te encuentras con un riachuelo en pleno bosque...,
piensa en aquellas palabras de Jesús: “El que beba de mi
agua no tendrá más sed”..., y dile de verdad: “Señor...,
ayúdame a caminar..., sin salirme del cauce de tu
voluntad..., que no busque otras fuentes que no seas
Tú”...
Y..., así..., pídele a Dios: la rectitud de los altos
pinos que crecen hacia el cielo..., la limpieza de la
cumbres nevadas..., la calma y profundidad del mar..., la
paz soleada de los campos...
No te olvides..., para estas vacaciones..., Dios te regala
un libro maravilloso...
Lo único que necesitas es..., saber leer...
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