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En el "llano" se desarrolla la vida de los hombres..., sus
relaciones..., se organiza la sociedad..., se viven los
conflictos...
Y en el "llano" están organizadas las cosas de modo que
abundan los pobres..., los hambrientos..., los que sufren
y lloran..., los perseguidos con odio..., los marginados y
proscritos...
Son la inmensa mayoría... Cada día más...
En el "llano" están..., también..., unos pocos..., son los
ricos..., los saciados..., los que acaparan las risas...,
y se pasean por las teles y las revistas del corazón..., y
buscan la adulación..., y ser reverenciados y venerados...
Y Jesús baja al "llano"..., y en el corazón mismo de
nuestra dolorida historia..., de hoy y de siempre...,
proclama su manifiesto..., su programa..., el mensaje de
LAS BIENAVENTURANZAS...
Un mensaje en contradicción con todo el sistema de
pensamiento, valores y comportamientos de nuestra sociedad
y de la cultura que nos rodea...
Un Evangelio pleno de frescura y de novedad..., y de
esperanza..., para todo tiempo y lugar..., para todo
hombre... Y muy claro: ¡BASTA YA!
¡Basta ya de riqueza a costa de pobreza..., de saciedad a
costa de hambre..., de risa a costa de llanto..., de odio
y persecución..., precisamente..., a aquellos que luchan
por la justicia!...
Un mundo así le duele demasiado a Dios...
Dichosos los que tienen a Dios de su parte..., dichosos
los que optaron por la causa del Hijo del Hombre..., los
trabajadores del Reino entregados a la liberación de los
demás..., y..., desgraciados los que impiden a sus
hermanos salir de su pobreza..., los que viven como si
Dios no existiera..., porque ya están instalados en su
desgracia..., ya tienen su merecido: una vida inhumana
despreciable y vacía...
Y..., ¿quién podrá cambiar su corazón?
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