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No es sólo un milagro..., sino un milagro con intención...
Vamos..., que "tiene miga"..., que hay que ver qué nos
quiere decir San Juan...
En el mundo hay un antes y un después..., un cambio
sustancial... Y es Jesús quien marca el cambio..., del
agua..., en vino... (¡nada menos!)..., de la noche al
día..., de lo viejo en lo nuevo..., de lo pasado en lo
actual...
Y cuando Jesús llega hasta ofrendar su vida en la cruz por
los hermanos..., en esa hora..., en ese momento de
gloria..., también con María a su lado..., es cuando
pudieron, y podemos..., entenderlo en plenitud... JESÚS ES
ESE "VINO BUENO"..., que ni siquiera el "enteradillo" de
turno sabe de dónde procede..., que rompe todos los
esquemas..., que supera todas las expectativas...
Y..., la pregunta podría ser: ¿Nosotros, dónde estamos?
¿En el antes o en el después? ¿Nos hemos apuntado a este
reino nuevo de Jesús..., el Reino de Dios del
Evangelio..., o preferimos los viejos esquemas? ¿Seguimos,
todavía..., en ese reino viejo..., COMO ESCLAVOS BAJO EL
PESO DE LA LEY..., anterior a Jesús?
En teoría deberíamos ser semillas del Reino Nuevo...,
LOCOS FELICES..., ENAMORADOS..., CAPACES DE HACER POSIBLE
LO IMPOSIBLE..., pero...
“Hombre..., mira..., yo..., ¡lo "mandao, mandao"! ¡Hay que
cumplir!, ¿no?... La misa de los domingos..., (¡Hay que
hacer algún sacrificio!, ¿"verdaaa"?...), confesión por
pascua florida... También echo los cincuenta céntimos al
cesto... ¿Te parece poco?”...
¡Cuantas veces nadamos en las viejas y estancadas aguas de
la ley..., las normas..., el código..., el ritual...! ¡Que
pena! Cuantas vueltas y vueltas..., para quedarnos siempre
donde estamos...
Y hasta podemos discutir horas..., y enfadarnos (!)...,
sobre cuantos ángeles caben en la punta de un alfiler
(!)..., sobre si los curas deben ir vestidos así o "asao"
(!)..., o sobre si se debe...
¡Que pena! ¡Que pena!
Pues mira: EL QUE QUIERA..., DICE EL PREGONERO..., LLENE
SUS TINAJAS DE ESTE VINO NUEVO... VINO QUE DA VIDA Y
ENCIENDE LUCEROS..., VINO DE LAS BODAS DE DIOS CON SU
PUEBLO...
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