TERCER DOMINGO DE PASCUA

                 POR SI TE SIENTES VACÍO...

 

Estaban los cuatro de siempre..., esta vez no faltaba Tomás..., el bueno de Natanael de Cana de Galilea y otros dos...
El que sean siete tiene "miga"... Quiere decir que el mensaje va para todos...
Y el trabajo..., el de siempre..., la pesca..., y con los resultados de siempre..., es decir..., nada (mucha fatiga y escasos resultados)... También tiene "miga"...
Es entonces..., en ese clima de amistad..., y de vacío..., donde aparece Jesús que plenificará la amistad y llenará el vacío...
Se había manifestado en el huerto..., en el camino..., en la casa... Ahora se manifiesta en una reunión de amigos (comunidad)..., en la noche (que da miedo y tristeza)..., en el mar (que es peligroso), en el trabajo solidario duro y difícil..., en la fatiga de cada día (tantas veces aparentemente inútil)..., en medio de la frustración ("tanto esfuerzo para nada")...
El Señor es imprevisible... Lo mismo puede aparecer en Judea que en Galilea..., en Damasco que en Roma..., en el norte que en el sur..., en la noche que en el día..., cuando amanece o cuando atardece..., cuando se reza o cuando se come..., cuando se descansa o cuando se trabaja..., cuando se goza..., o cuando se sufre: en la angustia de la Magdalena..., en el desencanto de los caminantes de Emaús..., en el miedo de los discípulos..., en las dudas de Tomás..., en las lágrimas de Pedro..., en la rabia de Saulo..., se hace presente el Señor...
Y al decir vacío..., ¡decimos tantas cosas!... Una crisis profunda..., etapas de incomprensión o de rechazo..., de soledad o abandono interior..., de cansancio..., fracasos..., desengaños..., enfermedades..., sufrimientos de cualquier tipo... Allí se hace presente el Señor...
Y otra vez la pesca milagrosa como un signo..., como anuncio de otros frutos abundantes de otra pesca a la que son llamados los discípulos...
En tu nombre, Señor, echaremos las redes..., siempre una vez más...
Y de nuevo la fe de primavera..., cierta y gozosa... ("¡Sabían bien que era el Señor!")
Y Él que nos envía..., nos da el mensaje..., comunica la fuerza..., y prepara la mesa con nuestros pobres peces..., el banquete del descanso y el gozo..., y la fracción del pan...

¡Es tiempo de Pascua!...

¡Y..., desde entonces..., para siempre!

¡ALELUYA!

 


 

 

 
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