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“Cuentan que un aguador tenía dos grandes cántaros...
Los llenaba de agua..., los colgaba a los extremos de un
palo..., y los cargaba a hombros desde el arroyo hasta la
casa de su patrón...
Uno de los cántaros era perfecto..., y conservaba toda el
agua hasta el final del largo camino a pie... El otro
tenía varias grietas..., y sólo retenía la mitad del
agua...
Así fue..., cada día..., durante dos años...
El cántaro lleno estaba muy orgulloso de sí mismo..., pues
se sabía perfecto para los fines para los que fue
creado..., mientras que el pobre cántaro agrietado estaba
muy triste y avergonzado de sí mismo... Se sentía un
inútil..., porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que
se suponía que era su obligación...
Un día..., el cántaro quebrado hablo al aguador
diciéndole: "Señor..., perdóname..., estoy avergonzado...,
porque..., debido a mis grietas..., sólo puedes entregar
la mitad de la carga..., y así sólo consigues la mitad de
la paga que deberías ganar”...
El aguador, le dijo: "Cuando regresemos a la casa quiero
que veas las bellísimas flores que crecen a lo largo del
camino”...
Así lo hizo el cántaro... Y en efecto..., vio muchísimas
flores hermosas a lo largo del camino..., pero de todos
modos se sintió muy apenado..., porque al final..., sólo
quedaba dentro de sí la mitad del agua que debería
llevar...
El aguador le dijo entonces: "¿Te diste cuenta de que las
flores sólo crecen en tu lado del camino?... Siempre he
sabido que tenías unas cuantas grietas..., y entonces...,
sembré semillas de flores a lo largo de todo el camino por
donde tu vas..., y..., todos los días las has regado...
Durante estos dos años he podido recoger muchas flores
para decorar el altar de mi Maestro...
Si no fueras exactamente como eres..., con tus
defectos..., no hubiera sido posible crear tanta
belleza”...
No sé si alguno de vosotros os creeréis Don Perfecto..., o
Doña Perfecta...
Pero..., también puede ser..., que ya hayamos descubierto
que cada uno tenemos nuestras propias grietas...,
¿verdad?... Unas más grandes..., otras más pequeñas...
Pero nuestro Padre Dios también lo sabe...
Y..., lo admirable es que nos quiere así..., como
somos..., y cuenta con nosotros..., porque...,
contigo..., Él..., espera regar sus semillas..., para que
un día crezcan flores a lo largo del camino de la vida...
A través de nuestras grietas su luz puede iluminar la
oscuridad..., su agua puede hacer nacer la vida en el
desierto..., su amor puede llevar esperanza al corazón
vacío...
¡La Luz..., el Agua..., el Amor..., que Él puso en tu
corazón!...
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