SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

                 ¡LO QUE CUESTA ES BAJAR!...
 

 

Si alguna vez hemos subido una montaña..., sabemos del esfuerzo físico que esto supone..., y también del atractivo que lleva consigo...
El atractivo de irnos viendo cada vez más arriba..., como dominando la situación..., y la satisfacción de llegar a la cumbre (por fin...), y contemplar (admirados...) todo lo que alcanza nuestra vista...
Sin duda es una experiencia preciosa..., costosa pero preciosa..., como suele ser todo lo que de verdad merece la pena en la vida...
Pero..., a pesar de todas las dificultades..., lo que más cuesta no es subir..., sino bajar... Es curioso... Quizá sea la misma ley de la gravedad..., el miedo a la caída..., o..., simplemente..., pensar que lo que nos vamos a encontrar abajo es lo mismo que habíamos dejado..., que desaparecerá el atractivo encanto de lo nuevo..., para volver a la rutina de siempre...
Y..., a mi me parece que..., a los amigos de Jesús les pasó lo mismo que nos pasa a nosotros..., o si queréis..., más bien..., a nosotros nos pasa lo mismo que a ellos... Estamos mejor en la montaña..., en lo espectacular..., en lo distinto..., en lo novedoso..., mejor que en el día a día... ¿Verdad?
Valoramos más..., mucho más..., cualquier "novedad" de cualquier "progre"..., que lo sencillo de la gente de a pie..., que nos parece siempre igual...
Y es que la vida tiene tanto de "gris" y de amargura..., que nos quedan pocas ganas de "bajar"..., de “pisar tierra”..., de hacer frente a la "dura" realidad...
Pues bien..., nuestro Dios..., que no está "arriba"..., sino en la vida..., en el llano..., codo a codo solidario con los hombres..., a tu lado..., te dice: "conviértete y cree en el Evangelio"..., es la invitación a reconocernos valientemente como somos..., a desinstalarnos..., a cambiar nuestro corazón...
Convertirnos..., eso si..., por favor..., dejando que El nos guíe..., sin caras largas..., o tristes..., ni con lenguajes del siglo XV..., ni con "ayunos" (leed de nuevo el ayuno que Dios quiere..., en Isaías 58, 7-10), ni "penitencias" artificiales..., tan "propias de estos días"..., que la Cuaresma es tiempo de preparación..., de cambio..., sí..., pero tiempo de alegría..., de gozo... El gozo de sabernos implicados en ese proceso de cambio al que Dios nos lanza..., en la seguridad de que en la tierra (y..., sobre todo aquí...) está el Dios de la Vida..., que ha vencido a la muerte...
Bajar de la montaña... Esa es la clave... En camino hacia la Pascua...

¡Feliz viaje!

 

 

 
   Comunidad Nuestra Señora de Nazaret
PP. Agustinos
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