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También el Elegido..., Jesús..., el Hijo amado del
Padre..., a lo largo de su vida..., tuvo que superar la
tentación... No la de hacer algo malo..., no..., sino algo
mucho más sutil: la tentación de utilizar caminos
distintos a los que Dios quiere..., para conseguir...,
supuestamente..., el mismo fin...
"Puesto que eres el Hijo de Dios..., aprovéchate..., haz
un milagrito..., convierte estas piedras en pan"... Pero
el plan de Dios no es precisamente dirigir la Historia a
golpes de milagro..., ni al modo de un guiñol... Dios no
es el "hada madrina" al que recurrir para solucionar
nuestros problemas... Tendremos que sacar pan del
desierto..., nosotros..., sí..., entre todos..., asumiendo
responsabilidades..., sin escatimar esfuerzos..., sin
"echar balones fuera"..., sin pedir milagros...
A Jesús nunca le tentó el poder... Eligió la vida propia
de los "últimos"..., de los "don nadie"..., asumió su
condición de siervo... Pero el tentador le propone
utilizar el poder al servicio del Reino de Dios... (¡que
astuto!..., "¡ad majorem gloriam Dei!")... "Te daré el
poder y la gloria"... Pero el Reino de Dios nunca crecerá
con las estrategias del poder..., porque al poder no le
interesa el Reino... Al poder se llega pactando...,
arrodillándose ante los poderosos..., hipotecando
libertad... Y para amar..., para servir..., como Jesús...,
hay que ser libre... Sólo una vida entregada por amor...,
libre y liberadora..., hará creíble el Evangelio...
Y..., ¿por qué no forzar a Dios para que intervenga con un
signo espectacular..., una señal inequívoca..., una prueba
que no admita dudas..., para que todo el mundo crea?...
(¡Qué hábil..., ¿verdad?) "Tírate..., que Dios enviará a
sus ángeles"... ¡Qué espectáculo apabullante! ¡Cuando los
ángeles te salven de la muerte..., todo el mundo creerá en
ti!... ¿Qué necesidad tienes de sufrir..., de morir en la
cruz?... Cuando, más tarde..., los sacerdotes inciten a
Jesús: "Si eres el Hijo de Dios..., baja de la cruz"...,
no bajará..., y no "a pesar" de ser Hijo de Dios..., sino
"precisamente" por serlo...
Dios no atropella..., quiere una respuesta libre...
La fe..., como el amor..., no se impone...
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