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¡¡Alégrate en el Señor..., ¡claro que sí!...,
alégrate!..., y que se note tu alegría!!...
¡Que el mejor regalo para ti..., está ahí ya..., a la
vuelta de la semana!...
¿Quién te ha dicho que lo venden en “el corte francés”o en
“elcampo”? ¡Que no..., que no te dejes engañar!... ¡No
pierdas el tiempo..., que allí no lo vas a encontrar!...
Que este regalo..., ¡ni se compra..., ni se vende!... ¿Te
suena?
Y está ahí ya..., a la vuelta de la semana..., y es para
ti..., y para mí..., y para todos... ¿Alguien te ha dicho
que tienes que hacer méritos..., o ganar puntos..., que
tienes que ser bueno?... ¡Que no..., que no..., y que
no!... Que este regalo nos llega sin necesidad de pagar
nada contra reembolso...
Dios ha querido nacer entre nosotros..., (¡LOCURA DE
AMOR!)..., para que nuestras vidas cobren sentido..., para
que descubramos lo que realmente merece la pena..., para
que nadie dude de su amor por nosotros... Descubrirlo...,
es experimentar la mayor ALEGRÍA en nuestro corazón...
Por eso..., podríamos decir como el refrán castellano:
“Dime cómo es tu alegría..., y te diré en qué Dios
crees”...
Quizá tendrías que preguntarte por el origen y fundamento
de tus alegrías..., y si realmente son fuente de
felicidad..., o frágiles “momentos felices” que apenas
duran..., como el turrón...
Todas las razones de la “VERDADERA ALEGRÍA” vienen a
resumirse en una: el AMOR... Sólo si te sientes amado...,
y si amas..., puedes vivir la intensa y grande y verdadera
alegría... Pues..., DIOS TE AMA..., CON LOCURA...
Pero..., ¿cómo puede amarme Dios..., a mí..., de esa
manera? ¿Cómo puede amarme..., cuando conoce todas mis
caídas..., mis olvidos..., mis cansancios..., mis
rutinas..., mis traiciones?…
¿Cuándo aceptarás..., qué tendría que hacer Dios para que
te enteres..., de una vez..., que su amor por ti es
infinito? El amor de verdad..., no busca motivos para
amar... Y el Amor de nuestro Padre Dios es..., siempre...,
¡gratuito!...
Por eso..., déjame que te repita..., ¡¡¡ALÉGRATE EN EL
SEÑOR!!!
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