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En tiempo de Moisés, Dios..., el Dios de los pobres...,
hizo opción por el pueblo oprimido..., no por el pueblo
opresor... Perdonen los egipcios..., Dios también los
quiere... Lo que Dios no quiere..., nunca podrá querer...,
es la tiranía de los antiguos egipcios..., ni la
esclavitud de los hebreos... Dios quiere para sus hijos la
misma dignidad y la misma igualdad...
En tiempo de Jeremías y Baruc, Dios..., el Dios de los
profetas..., hizo una opción por el pueblo desterrado...,
no por el pueblo conquistador... Perdonen los caldeos...,
Dios también los quiere... Lo que Dios no puede querer es
aquella prepotencia babilónica..., ni la miserable
dependencia de Israel... Dios quiere para todos la
libertad...
En tiempo de Juan Bautista, Dios..., el Dios de las
promesas..., hizo opción por el pueblo subyugado..., no
por el pueblo dominador... Y que perdonen los romanos...,
Dios también los quiere... Lo que Dios no puede querer son
las violencias y rapiñas imperiales..., ni la sumisión
humillante de los vencidos... Dios quiere siempre el
respeto y la solidaridad...
En tiempo de Benito XVI, Dios..., el Dios de
Jesucristo..., hace opción por los pueblos empobrecidos y
expoliados..., por los masacrados y excluidos..., por los
pueblos indígenas y desplazados..., por los pueblos
débiles y pacíficos..., no por los pueblos
colonizadores..., por los pueblos belicosos y
conquistadores..., por los pueblos injustos e
insolidarios... Qué perdonen los pueblos del norte... Dios
también los quiere... Pero nunca podrá bendecir sus ciegas
ambiciones..., sus riquezas manchadas de sangre..., por
mucho que le recen... Dios quiere siempre la justicia y la
paz...
Él está por venir... Viene a cada momento...
Tú..., ¿de qué lado estás?...
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