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Cuando empiezo a ver anuncios de
turrones..., bolas de colores..., adornos en los grandes
almacenes..., campañas de “caridad teledirigida”...,
siento la rebelión sorda de quien sabe que le están
robando la Navidad...
Temo que se me escape envuelta en espumillón..., entre
tanto papá noel de yanquilandia y luces y pomperos..., y
quisiera apoderarme de su misterio..., y escapar con él a
algún lugar del mundo donde fuera..., por primera vez...,
sorpresa y Buena Noticia que provoque asombro...
Mientras camino entre gente cargada de paquetes que me
empuja..., trato de descubrir en sus rostros algún
destello de expectación o de gozo..., y sólo veo prisa...,
ansiedad..., y hastío...
Como Herodes..., o los fariseos de entonces..., están
ajenos a lo que ocurre... Como los dueños de la posada de
Belén..., están preparando “una fiesta”..., dejando a la
puerta la verdadera alegría...
Y..., sin embargo..., sé que hay una sed escondida en lo
secreto de muchos corazones..., como si tras la máscara de
aparente saciedad..., se ocultara un gran vacío..., la
nostalgia de que alguien les anuncie de nuevo..., una
noticia a la vez asombrosa y creíble: “Dios viene a
nuestro encuentro..., no tengáis miedo..., viene en la
debilidad de un niño..., pero en Él está toda la fuerza y
toda la sabiduría y todo el Amor de Dios”...
Me gustaría poder hacer el oficio de ángel..., de
mensajero de Buenas Nuevas..., que mi voz fuera un himno
que..., como el de aquella noche..., iluminara las
tinieblas del mundo... Y..., quisiera escucharlo yo
también...
Tal vez..., en ese albergue de emigrantes..., en esa
familia amiga en la que todos están en paro..., en ese
anciano que vive sólo..., en la fragilidad de ese
enfermo..., en ese grupo de voluntarios..., están los
pastores de hoy..., y el pesebre de Belén... Tal vez allí
se siga escuchando la Buena Noticia de que Dios nos
entrega a su Hijo Jesús..., hecho carne de nuestra
carne...
Tal vez sea ahí..., en medio de esa noche..., donde la
gloria de Dios se sigue revelando..., a los que están en
vela..., a los que..., a pesar de todo..., mantienen viva
la esperanza...
Y..., tú..., ¿mantienes viva la esperanza?...
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