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LA SANTÍSIMA
TRINIDAD
LA HERMOSURA DE NUESTRO DIOS...
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Para muchas personas la Santísima Trinidad es...,
”simplemente”..., un dogma incomprensible... “Algo” que
nos hicieron aprender desde niños: "tres personas
distintas y un solo Dios verdadero"... Un misterio para
creer a ciegas..., y punto...
¡Que pena!... Que pena..., porque nos estamos perdiendo lo
mejor... Que pena que..., en las cosas de Dios..., no nos
hayan enseñado a contemplar en silencio...
Porque..., hablar de misterio..., es hablar de luz..., luz
desbordante..., caudalosa..., impenetrable..., sí...,
porque requiere ser contemplada a distancia..., para poder
sobrevivir al asombro..., para poder gozar de su brillo...
Una persona..., por ejemplo..., es un misterio..., y eso
la hace ser hermosa..., digna de ser contemplada de
rodillas...
El Misterio de la Santísima Trinidad es..., la belleza de
Dios...
¿Nunca te has quedado extasiado contemplando una
cascada..., o una puesta de sol..., en un paraje hermoso?
Pues..., ¡cuánto más..., ante la contemplación de Dios...,
fuente inagotable de Amor y Vida (el Espíritu Santo)...,
que fluye a la vez mansa y apasionada..., entre el Padre y
el Hijo..., sin nunca detenerse!...
¡Qué inmenso gozo observar sobrecogidos y en silencio...,
el modo en que esa fuente ha tocado..., con los pies de
carne del Hijo de Dios..., la superficie de la Tierra!...
¡Y qué locura de estremecida alegría..., ante el sagrado
momento en que..., sobre el monte Calvario..., la
Humanidad de Cristo "reventó"..., dando lugar a un divino
"escape" de Espíritu Santo..., que aún hoy..., inunda la
tierra!..
¿Cómo no contemplar en silencio agradecido..., la manera
en que Dios..., sumergiéndonos por las aguas del Bautismo
en su Espíritu ya derramado..., nos ha acogido en un
abrazo eterno dentro de su mismo Misterio..., y ha querido
hacer su morada en nuestros corazones?...
"¡Misterio de la Santísima Trinidad!"... ¡Divino y
maravilloso Misterio!...
Que María..., hija de Dios Padre..., madre de Dios
Hijo..., esposa de Dios Espíritu Santo..., y madre
nuestra..., abra nuestros ojos a la contemplación de la
Hermosura de nuestro Dios...
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