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No
alcanzo a imaginar las tormentas en las que cada uno de
nosotros estamos metidos..., a veces..., a punto del
naufragio... Conozco las mías..., y algunas más... Pero sé
que la experiencia de que el suelo falla bajo los pies...,
es común entre los mortales...
La incertidumbre..., la frustración..., el miedo..., en
sus mil y una formas distintas..., nos asaltan.... por más
prevenidos que estemos...
Diríamos que forman parte inseparable de nuestra condición
humana...
Lo que no sé es si..., cuando se convierten en
tormentas..., lo primero que hacemos es despertar al
durmiente que descansa en la popa de nuestra barcaza..., o
perdemos el tiempo..., corriendo de un lado para otro...,
sin orden ni concierto..., lamentándonos por lo inminente
del hundimiento..., o..., desesperadamente..., achicamos
el agua con un cubo lleno de agujeros..., (si al menos
fuera un buen cubo...), todo..., menos acudir al
Maestro..., al Amigo..., al Señor de todo lo que existe...
al que nunca nos falla..., y poner nuestra barca..., es
decir..., nuestra vida..., en sus manos..., con la
confianza de que la llevará a buen puerto...
“¿Dónde estás, Señor?..., ¿Por qué duermes cuando más te
necesitamos?“...
Y la respuesta del Señor..., ayer y hoy..., es justamente
otra pregunta..., seguida de una alentadora respuesta:
“¿Por qué tenéis miedo?... Yo estoy con vosotros... Creed
en mí..., confiad en mí”...
Hoy..., la gente tiene miedo... Vivimos tiempos inseguros
por muchas causas: guerras..., violencia..., crisis
familiares..., crisis de valores... Para muchos..., las
cosas..., y la vida..., cambian demasiado rápido...
También nuestra Iglesia..., tanto sus líderes..., como sus
miembros..., se siente con frecuencia inquieta y
miedosa... Parece como si Dios estuviera lejos..., como
dormido..., como indiferente a nuestras angustias...
Pues..., ¡NO TENGAS MIEDO!..., el Señor está con
nosotros...
Y..., si es preciso..., despiértale..., a Jesús...,
nuestro Señor y nuestro hermano..., con plena
confianza..., que su amor por ti es infinito..., y...,
“hasta el viento y las aguas le obedecen”...
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