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OCTAVO
DOMINGO DEL T.O.
¡BASTA YA DE PARCHES Y
REMIENDOS!...
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Entonces fue imposible..., y aún hoy lo es...
Fue imposible que el vino nuevo del Evangelio de Jesús se
guardase en aquellos corazones viejos..., monopolio de la
“ortodoxia” social judía..., orgullosos de su impecable
hoja de servicios..., sepulcros blanqueados..., legalistas
hipócritas..., garantes de viejas tradiciones y del
orden..., que despreciaban a los sencillos...
Por algún lado tenía que reventar..., y reventó..., como
siempre..., por la parte más débil... Según esa ley...,
y..., en nombre de la socorrida “seguridad nacional y
religiosa”..., había que silenciar a Jesús... Por
trasgresor..., por subversivo...
No le mataron los ilegales..., los marginados..., los
perversos asesinos de la historia... Le asesinaron...,
precisamente..., aquellos que eran los “puros” conforme a
los principios de la ley..., es decir..., los gestores del
orden de ese mundo..., (o de éste...), ..., que no
quisieron convertir su corazón...
Y es que..., si creemos de verdad en un Dios que es
Nuestro Padre..., si creemos que ama infinitamente...,
fielmente.., apasionadamente..., a todos sus hijos..., sin
merecerlo..., hasta dar la vida... Si creemos que todos
somos hermanos..., que hemos de amar al enemigo..., hasta
dar la vida..., no basta con poner parches y remiendos a
nuestro pobre corazón..., hay que nacer de nuevo...
Nos lo dijo claramente: “a vino nuevo..., odres nuevos”...
También hoy..., muchos comportamientos..., han hecho de la
vida cristiana un lugar inhóspito..., y dan a nuestro Dios
un aire lúgubre..., distante..., tétrico..., prohibidor...,
morboso..., juez implacable..., caprichoso..., que nada
tiene que ver con la Buena Nueva de Jesús..., con la
experiencia jubilosa del Evangelio...
También hoy..., para el vino nuevo del amor de Dios..., no
basta con poner parches y remiendos a nuestro pobre
corazón..., hay que nacer de nuevo...
Que nuestro Dios es la fuente de la alegría y el gozo...,
es fiesta..., energía..., sorpresa..., ternura...,
fuerza..., esperanza..., empuje de vida..., confianza
radical..., manantial de agua viva..., atracción
suprema..., belleza sin igual..., armonía..., unidad...
ENCONTRARSE CON ÉL ES ENCONTRAR EL TESORO ESCONDIDO...
Y eso se te nota en los ojos y en tu corazón a estrenar...
Se nota en todos los que han vivido..., y viven...,
entregados radicalmente a la causa del Reino de Dios...
Hablar así de claro tuvo un precio... Lo tiene hoy..., y
lo tendrá siempre...
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