SÉPTIMO DOMINGO DEL T.O.

ÉSTE BLASFEMA...
 

 
No cabía un alfiler... Entonces..., cuatro hombres de fe..., generosos..., solidarios..., descuelgan a un paralítico delante de Jesús..., y se hace el silencio...
"Hijo..., tus pecados quedan perdonados"...
Tal vez..., el paralítico..., no esperara escuchar esa palabra...
Y los escribas..., sentados..., pensaban: "¿Por qué habla éste así? Blasfema"...
Pero la salvación que Jesús ofrece no se queda ahí..., en la “palabra fácil”..., sino que alcanza al hombre entero...
“Levántate..., coge la camilla y echa a andar”...
El paralítico se levantó..., y todos quedaron atónitos...
No falta razón a los que juzgan severamente a la Iglesia (es decir..., a todos nosotros...) cuando ésta se queda (nos quedamos...) en la “palabra fácil”...
Una Iglesia que no acredita con señales del Reino de Dios..., con señales de liberación..., el mensaje del Evangelio..., no es la Iglesia de Jesús...
Decir "que Dios te ampare, hermano"..., es una “palabra fácil”..., y..., si no haces nada por curar su herida..., es una blasfemia..., que ofende a Dios y a sus hijos...
Nadie pide hoy milagros a la Iglesia... Nadie espera la curación milagrosa de los ciegos..., de los paralíticos..., de los leprosos... No es esto lo que necesita el mundo para creer en el evangelio y en la misión de la Iglesia de Jesús...
Pero..., lo que sí se nos puede pedir y exigir..., con todo derecho..., es que se vea..., en las obras..., el evangelio que se predica con palabras...
El mundo necesita ver que los cristianos vivimos comprometidos en la construcción del Reino de Dios..., como Jesús vivió...; creando fraternidad más allá de cualquier frontera...; viviendo el amor incluso a los enemigos...; defendiendo la Justicia, la Verdad y la Paz...; unidos a todos los hombres de buena voluntad..., en la gran tarea de la liberación de cualquier esclavitud de todo hombre y de todo el hombre...; dando razón de nuestra esperanza en medio de los fracasos y de la cruz...; hasta dar la vida...
Ya sabes..., cuando Jesús vio la muchedumbre hambrienta..., primero multiplicó los panes..., después les habló de otro PAN más importante..., el Pan de la Vida...

 

 

 

 
   Comunidad Nuestra Señora de Nazaret
   
PP. Agustinos
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