| |
CUARTO
DOMINGO DEL T.O.
LAS MANOS DE DIOS...
| |
Cuando descubrí la injusticia..., la corrupción..., la
explotación del débil..., de los que no tienen voz para
defender sus derechos..., me preguntaba: ¿dónde estarán
las manos de Dios?
Y cuando conocí aquella anciana olvidada..., cuando su
mirada se iluminaba de nostalgias..., y balbuceaba todavía
algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó...,
me preguntaba: ¿dónde estarán las manos de Dios?
Y cuando murió mi joven amigo..., y compartí el llanto de
su mujer y de sus hijos..., cuando tanto sufrimiento me
parecía insoportable..., me preguntaba: ¿dónde estarán las
manos de Dios?
Y cuando encontré aquel joven..., antes lleno de vida...,
y ahora embrutecido por la droga..., cuando vi su mirada
perdida..., deambulando sin rumbo ni destino..., me
preguntaba: ¿dónde estarán las manos de Dios?
Y cuando a aquella niña la robaron su sonrisa y sus
sueños..., y cada día vendía su cuerpo para
“sobrevivir”..., me preguntaba: ¿dónde estarán las manos
de Dios?
Y cuando aquel inmigrante llegó en una patera..., y me
ofreció su periódico..., o cuando lo vi dormir entre
cartones en un portal..., me preguntaba: ¿dónde estarán
las manos de Dios?
Y...
Hasta que un día..., en el silencio..., escuché su voz que
me decía:
“¿Amigo..., dónde están tus manos?... Soy Yo quien
necesita tus manos... Te las di para que tus manos...,
sean mis manos”...
Hace años de esto..., y cada día me sorprende más y
más..., me fascina ese amor loco..., sin condiciones...,
sin límites..., de Dios..., qué no abandona al más pequeño
de sus hijos... Ese amor que ...,también..., fijó sus ojos
en mi...
Celebramos hoy la Jornada Mundial de la Vida Consagrada...
Tal vez..., si haces silencio..., escuches su voz...
|
|
|
|
|