DOMINGO DE RAMOS

¡LA HORA DE LA VERDAD!...
 

 

Los toreros llaman “la hora de la verdad”..., ya sabes..., a ese momento definitivo..., desnudo y último..., en el que se enfrentan al toro..., presintiendo que la muerte les ronda a los dos... También Jesús vivió “la hora de la verdad”... El la llamó “la hora del poder de las tinieblas”...
Pues..., verás... El domingo de Ramos nos presenta dos fragmentos evangélicos... Uno..., la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén... Otro..., cinco días después..., su pasión y su muerte... Uno..., la aclamación alborozada del pueblo que..., alfombrando el camino con ramos..., gritaba: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”... Otro..., “la hora de la verdad”: cuando esas gentes se pusieron a clamar: «¡Crucifícale!»..., aun sabiendo que “no tenía delito alguno”...
El domingo de Ramos..., pues..., es un “cara y cruz”... Por una parte..., la exultación..., que parecía sincera... Por otra..., el incomprensible rechazo de Alguien..., que..., “a pesar de su condición divina..., no hizo alarde de su categoría de Dios..., sino que se rebajó hasta someterse a la muerte..., y una muerte de cruz..., pasando por uno de tantos”... Ante esta terrible paradoja..., te ofrezco tres reflexiones:
UNA: ¿En qué cimientos se apoya mi fe..., si..., con tanta facilidad..., pasa del infinito al cero..., del entusiasmo al olvido..., o a la traición?... ¿Por qué este penduleo entre mis “domingos de ramos” y mis “viernes no tan santos”?...
DOS: A la inversa... ¡Qué vergüenza tan grande comparar mi inconstancia..., con la fidelidad asombrosa del amor de Dios!... Habiendo incumplido yo tantas veces mi “pacto” con Dios..., Él nunca me ha vuelto la espalda... Al contrario: me ha recordado que “aunque una madre abandonara al hijo de sus entrañas..., Él jamás me abandonará”...
TRES: Al hombre..., a todo hombre..., tarde o temprano..., le llega su “hora de la verdad”... El sufrimiento..., la tristeza..., la soledad..., la incomprensión..., la enfermedad..., la muerte..., nos van siguiendo como lobos hambrientos desde la cuna... Prepararse para esa “hora”..., tratar de asumir esa realidad..., no es creer que el hombre esté hecho “para sufrir”..., y que el sufrimiento..., por tanto..., sea algo bueno... El creyente “toma su cruz y sigue a Jesús”..., porque ha descubierto lo que Jesús decía: aunque parezca mentira..., “por la cruz se va a la Luz”..., y “por la muerte a la Vida”...
Por eso hoy..., domingo de Ramos..., ¡audaz paradoja!..., leemos la Pasión...
¡Porque la cruz es el árbol florecido de la Victoria!...

 

 
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