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V DOMINGO DE
PASCUA
¡QUEREMOS VIVIR COMO JESÚS
VIVIÓ!...
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Yo soy la Vid..., vosotros..., los sarmientos..., dice
Jesús...
La Pascua..., el tiempo que estamos viviendo..., es una
invitación al optimismo..., a la creatividad..., a la
ilusión..., a la esperanza..., a la alegría..., al
compromiso..., a la vida nueva que brota del encuentro
personal con el Resucitado..., la Fuente de la Vida...
Si estás unido a Jesús..., darás sus frutos... No
cualquier fruto..., ¡claro!... Si por tus venas corre la
savia de Jesús..., se notará en tu solidaridad con los más
pobres..., en tu vida entregada a los demás..., en tu
fraternidad universal..., en tu amor sin límites..., como
Él nos amó...
Si no..., es que por ti no circula su vida..., y...,
aunque durante un tiempo hagas algunas cosillas..., y des
el pego..., pronto..., te secarás... Lo dijo Él... Es como
esas uvas que nos venden..., que parecen tan buenas...,
pero que..., cuando las pruebas..., no saben a nada...
Las señas de identidad del cristiano..., son sus frutos...
Vivir como Jesús vivió..., significa amar primero..., amar
gratis..., amar sin fronteras..., hasta dar la vida...
Quienes viven como Jesús vivió..., son aquellos que lavan
los pies..., que no piden nada a cambio..., que no ponen
condiciones..., que aman hasta al enemigo...
Así vivió el Hijo de Dios..., nuestra Savia..., nuestra
Verdad..., nuestra Vida..., nuestro Impulso para la
acción..., y nosotros somos sus sarmientos..., inundados
por su Espíritu..., unidos a su raíz...
Sin mí..., no podéis hacer nada..., dice el Señor... Y...,
lo sabemos...
Un evangelio..., de San Juan..., para ser acogido en un
silencio desbordante de alegría agradecida..., mientras
tomamos conciencia de que en nuestras venas late la Vida
misma de Dios...
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