| |
IV DOMINGO
DE PASCUA
CADA VEZ HAY MENOS PASTORES...
| |
Cada vez hay menos pastores..., de aquellos..., curtidos
por el frío y por el sol de la sierra..., en armonía con
la naturaleza y sus cosas..., hábiles para leer los signos
de los tiempos..., para rastrear los mejores pastos...
Siempre fieles cuidadores del rebaño... Preocupados de
cada una de las ovejas... Vigilantes ante cualquier
peligro... Defensores audaces de sus vidas... Sensibles de
un modo especial a lo que nace..., a lo que algunos daban
por perdido..., a lo que está a punto de morir...
Sé que no nos gusta que nos comparen con las ovejas...
Afortunadamente... ¡Basta ya de aquellos pasivos
rebaños..., donde el pastor gobernaba a su antojo!
Pero..., cuantas veces necesitamos a alguien que camine a
nuestro lado..., alguien que nos quiera como somos..., a
pesar de todo..., de nuestra finitud y nuestras
limitaciones... Alguien que colme nuestro deseo insaciable
de amar y ser amados... Que nos empuje..., a veces... Que
nos levante..., otras... Que dé sentido a nuestras
vidas..., a nuestras búsquedas..., a nuestra fragilidad y
a nuestros sueños... Que sea para nosotros Compañero...,
Amigo..., Hermano..., Padre...
Sí..., y Jesús es ese Buen Pastor... Sólo Él..., puede
llenarnos y completarnos..., como nadie podría hacerlo
jamás... Su Vida resucitada..., siempre nueva y joven...,
puede ser para nosotros modelo y estímulo..., puede
convertirse en primicia y adelanto de lo que la nuestra
está llamada a ser en Dios..., y no sólo en el futuro...,
sino aquí..., ahora..., en este presente mundo que
vivimos...
Y..., hoy..., Él..., también te necesita... Sí..., a ti...
Porque..., hacen falta pastores... ¡Urgentemente! En los
campos más alejados donde se vulnera la dignidad humana
por la injusticia y la explotación... Y en las
ciudades..., en las familias...., allí donde está en juego
la vida.... Pastores que busquen y cuiden a aquellos
perdidos..., solos..., angustiados..., desorientados...
Pastores que luchen contra tantos lobos y buitres
poderosos que acechan a los más débiles... Pastores que
griten y denuncien..., que no se acomoden... Pastores
generosos y entregados..., ¡no mercenarios ni
asalariados!... Que amen a los otros como hermanos..., y
estén dispuestos incluso a dar la vida por ellos...
Hoy..., más que nunca..., hacen falta pastores...
Y..., si miramos un poco a nuestro interior descubriremos
quizás..., con sorpresa y alegría..., que esa vocación
puede ser la nuestra... Si es así..., es Dios mismo quien
puso en nosotros esa inquietud... Y entonces..., nada nos
podrá llenar hasta que no la cumplamos... Es una vocación
a la vida..., a la felicidad..., a la plenitud..
¿A qué esperas para ponerte en camino?...
|
|
|
|
|