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Los
cristianos..., en sus orígenes..., no tenían templos...
Eran conscientes de que ellos mismos constituían la
Iglesia..., y que ésta..., la comunidad de creyentes...,
era la casa de Dios...
Lo del negocio..., a la sombra del templo..., vino
después...
Desde los grandes santuarios mundiales..., hasta las
pequeñas romerías populares..., todo tipo de culto...,
provoca rápidamente la aparición del negocio... Las
peregrinaciones necesitan autobuses..., y los peregrinos
un hotel donde descansar..., y tiendas de recuerdos para
llevarse... Unas velas pueden ser expresión de una sana
religiosidad popular..., pero no hay velas sin fábrica y
mercado..., y las rosquillas de San Isidro..., y los panes
de...
Sin embargo..., algo dentro de nosotros se rebela ante
estos mercados... Seguro que..., a más de uno..., le habrá
asaltado la tentación de poner un puesto de látigos junto
a cualquiera de estos tenderetes...
Pero..., ojo..., no vayamos a ser fariseos que alardean de
justos..., y desprecian a “esos sinvergüenzas de
negociantes”... Si somos serios..., y humildes...,
tendremos que reconocer que..., también tergiversamos la
religión cuando: la vivimos al margen de toda implicación
social y política..., o sólo en los momentos de
necesidad..., o cuando se emplea para (supuestamente) dar
culto a Dios desentendiéndose del prójimo y sus
problemas..., o como refugio huyendo del "mundo"..., o
cuando se cambia el servicio de Jesús lavando los pies en
la última cena por el boato..., la solemnidad..., y la
parafernalia de ciertas ceremonias..., o se emplea como
baremo para dividir y clasificar en “los nuestros” y “los
otros”..., o se usa para controlar y dominar pueblos y/o
personas..., o se impone por la fuerza..., o nos valemos
de ella para sentirnos superiores en lugar de ser más
servidores..., o la tomamos como un “seguro” en lugar de
una “apuesta” en favor de la vida..., o cuando pretendemos
domesticar a Dios..., encerrarlo en ritos...,
prácticas..., cánones..., o...
Alguien ha dicho que es más fácil ser religioso que
creyente... Y es verdad...
Trabajo para la cuaresma..., y para cada día: tal vez...,
nuestra forma de vivir la fe..., esté necesitada de un
buen “barrido”..., o..., acaso..., incluso..., de
algún..., “latigazo”... El Cuerpo de Cristo resucitado es
el nuevo templo..., y..., en Él..., estamos todos...
O..., ¿no sabéis que sois templo de Dios?...
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