| |
IV DOMINGO
DE CUARESMA
LOS OJOS DEL CORAZÓN...
| |
Dicen que el amor es ciego... Tal vez no..., tal vez es
que ve las cosas de otra manera..., con otros ojos..., con
los ojos del corazón...
¿Qué vería Dios en su pueblo para amarlo tanto?... ¿Qué
habrá visto Dios en el mundo para amarlo así?... ¿Qué
habrá visto Dios en nosotros para amarnos hasta la locura?
¿Será que su amor es ciego?... Puede ser que nos vea...,
con los ojos de su corazón...
Pablo lo ha comprendido muy bien: "Dios rico en
misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando
nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir por
Cristo, por pura gracia estáis salvados" ¿Está claro?...
No se debe a nosotros..., sino que es un don... Dios nos
salva porque nos ama... Y no necesita nada para amarnos:
su amor es gratuito..., nace de la bondad de su corazón...
¡Qué bien suena, en este contexto, la frase de Jesús a
Nicodemo! "Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar
al mundo..., sino para que el mundo se salve por Él"... En
medio de la historia de este mundo nuestro..., el amor de
Dios ha plantado una cruz salvadora...
Hoy la Palabra nos invita a la total confianza... A
zambullirnos sin miedo en el amor enorme que Dios nos
tiene... A dejamos envolver..., sostener..., conducir por
El... Sin preguntas... Sin angustias... "Por pura gracia
estáis salvados"... Suya es la iniciativa..., y la fuerza
para levantarnos..., y el abrazo generoso con que nos
recibe...
¿Qué habrá visto Dios en nosotros para amarnos tanto?
¿Será que su amor es ciego? Puede que nos vea con los ojos
de su corazón... |
|
|
|
|