| |
I DOMINGO DE
CUARESMA
¡QUE NO SE TRATA DE ESO!...
| |
Entonces..., ¿se trata de ayunar algo más y fumar algo
menos..., de dedicar un poco más de tiempo a la oración y
un poco menos a la televisión..., de ser más generoso y
hacer alguna obra de caridad?...
Pues no..., (majo..., o maja...), no se trata de eso...
No es cuestión de hacer cosas..., de tener buenos
propósitos..., de esforzarse por corregir tal defecto...,
o progresar en tal virtud...
Se trata de convertir nuestro corazón...
Convertirse es volver a nacer..., es empezar a ver con
ojos nuevos..., es cambiar el corazón de piedra por un
corazón de carne..., es crucificar nuestra vida vieja...,
es morir con Cristo..., para resucitar con Él... (Si no
morimos..., si no nos convertimos..., no podremos celebrar
la Pascua...)
Se comprende que una conversión así..., es imposible
conseguirla con sólo nuestro esfuerzo... Si eres tú el que
te empeñas en convertirte..., no terminarás nunca... Es
más..., cuando creas que progresas..., es cuando menos
avanzas... Te parece que avanzas en virtud..., y empiezas
a perder en humildad...
La santidad no se conquista..., se regala... Es algo casi
imperceptible..., de lo que no te das cuenta..., y ahí
está su encanto...
¡Qué peligrosa es la autocomplacencia espiritual! El que
se cree santo..., pierde frescura... El que se “esfuerza”
por ser santo..., se deshumaniza... Sin embargo..., el que
se siente pecador..., “sale del templo justificado”
¿Recuerdas?...
Todo es..., obra de la gracia y del Espíritu...
Tú puedes hacer algo por recibir el bautismo de Juan...,
pero no podrás hacer nada por conseguir el bautismo de
fuego y Espíritu de Jesús...
Lavarse..., es más o menos fácil..., pero nacer...,
nacer..., sólo se nace del Espíritu...
Por eso..., la verdadera conversión..., sin menoscabo de
su dimensión libre y responsable..., es más pasiva que
activa... Tú puedes poner el deseo..., la confianza..., la
apertura..., pero el resto..., es obra de Dios...
No te empeñes tanto en convertirte... Pide al Señor que te
convierta...
No digas: voy a corregir esto..., voy a renunciar a
aquello... Di más bien: Señor..., conviérteme...,
Señor..., cambia mi corazón... Señor..., transforma mi
espíritu...
|
|
|
|
|