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Lo
necesitamos..., y podría ser hoy...
Hoy..., que es el Día del Pan por excelencia..., podríamos
preguntarnos seriamente cuál es el pan que nosotros
perseguimos..., (por ejemplo...), y qué efecto produce en
nosotros el que recibimos..., a lo mejor hasta
diariamente..., en nuestras Eucaristías...
Hoy puede ser un buen día..., para revisar nuestras
comuniones... Para ver hasta qué punto son un rito que nos
deja como estábamos..., sin ningún tipo de compromiso
personal con Dios..., y con los hombres...
Porque..., ¿podemos comulgar el Cuerpo y Sangre de
Cristo..., e ignorar el dolor de nuestros hermanos..., sus
angustias..., sus necesidades?...
Hoy..., Día Nacional de la Caridad..., puede ser una
(nueva) oportunidad..., para que nuestras comuniones sean
un "darse"..., un salir de la inclinación instintiva a
buscar sólo y sobre todo “mi pan”..., para abrir el
corazón..., y el bolsillo..., naturalmente..., a nuestros
hermanos..., para hacer lo posible por un mundo más
justo..., en el que el Hombre..., nazca donde nazca..., y
viva donde viva..., viva con la dignidad de un hombre...
Es posible que en muchos sitios el Día del Corpus haya
dejado de ser uno de esos tres jueves del año "que relucen
más que el sol"..., es posible que no sea ya aquel día
festivo..., en el que las Custodias procesionales se
asomaban a las calles..., ante la mirada fervorosa de
muchos..., e indiferente de otros...
Pues..., no importa...
Lo más importante del Día del Corpus no está en las
procesiones..., o en la fiesta civil..., por llamarla de
alguna manera..., porque está en algo que nadie ni nada
puede cambiar ni quitar: en el esfuerzo consciente de unos
hombres para penetrar en el misterio del amor de un Dios
que quiso hacerse pan..., para que los que lo reciban...,
nunca piensen que lo más importante de la vida son ellos
mismos...
Celebramos el Cuerpo y Sangre de Cristo si nos
comprometemos a darnos hasta el fin..., hasta lo más
hondo..., y aún más allá... Como hizo Jesús... Como nos
exige la experiencia de amor infinito que supone
descubrir..., en nuestra vida..., la acción amorosa de la
mano del Padre...
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