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LA ASCENSIÓN
DEL SEÑOR
¡MARÍA TENÍA RAZÓN!...
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Lo que suele esperarse de una persona es que vaya poco a
poco ascendiendo..., mejorando..., obteniendo mejores
puestos... ¿Verdad? Descender nos suena a fracaso...
Sin embargo..., ¡para muchos seres humanos la vida no se
presenta tan halagüeña..., sino..., precisamente..., como
un dramático descenso!..., ¡siempre empeorando!...
Lo mismo le ocurrió a Jesús... Su vida nos ha sido
transmitida por los Evangelistas y por el mismo Pablo como
un progresivo descenso... Descendió del cielo... No quiso
mantenerse igual a Dios... Se fue vaciando... Se hizo
pobre... Poco a poco Jesús fue perdiendo puestos... Lo
condenaron... Lo quisieron expulsar de la tierra de los
vivos... Lo condenaron a muerte... Jesús descendió hasta
lo último: ¡hasta el infierno!.. Podríamos muy bien decir
que su vida fue un constante descenso..., hasta ser
contado entre los malhechores...
Sin embargo..., Dios Padre lo ascendió..., lo glorificó...
Le hizo llegar a lo sumo..., a lo más alto... Esta es la
fiesta que hoy celebramos... Está sentado a la derecha de
Dios... Lo levantó sobre todo..., y le concedió el nombre
sobre todo nombre..., de modo que al nombre de Jesús toda
rodilla se doble en el cielo y en la tierra...
Esta fiesta nos llena de esperanza... Nos dice que el
descenso injusto no tiene la última palabra... Que no
hemos de resignar nuestra esperanza... Que hay futuro a
pesar de todo... Que Dios pondrá las cosas en su sitio...
Hoy es el día de la exaltación de los humillados...
"Enaltece a los humillados"...
¿Veis?..., María tenía razón... Se hizo justicia a
Jesús... Dios..., Abbá..., lo sentó a su derecha... Y así
hará el Padre con sus queridos hijos...
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