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La
Iglesia española celebra hoy la jornada "pro Orantibus"...
¡Vaya palabreja!..., ¿verdad?... ¡Estos latines!...
Bueno..., pues..., de lo que se trata..., es de que...,
hoy..., especialmente..., y siempre..., tengamos presentes
a tantos hombres y mujeres..., que desde el silencio...,
la oración..., el trabajo..., en comunión fraterna..., a
la escucha de la Palabra de Dios..., dedican toda su vida
y actividad a la búsqueda y contemplación de Dios...,
presente en lo escondido...
Quienes son llamados a esta forma de vida..., son
reconocidos en la Iglesia como uno de sus tesoros más
valiosos... Eligieron "la mejor parte"...
En efecto..., ellas y ellos ofrecen a Dios un admirable
sacrificio de alabanza..., y produciendo frutos
abundantísimos de santidad..., son un honor y un ejemplo
para el Pueblo de Dios..., que acrecientan con misteriosa
fecundidad...
Por eso a pesar de la urgente necesidad de apostolado
activo..., conservarán siempre un lugar preeminente en el
Cuerpo Místico de Cristo...
¡Cuánto debe la historia de la espiritualidad a santas
como Teresa de Jesús..., o Catalina de Siena..., las dos
primeras mujeres honradas con el título de Doctoras de la
Iglesia..., y a tantas otras místicas y místicos..., que
han sabido sondear el misterio de Dios y descubrir su
presencia en la vida!
Por eso los contemplativos están en el corazón mismo de la
Iglesia...
Aún más..., los monjes y monjas de clausura recuerdan a
nuestro mundo..., muchas veces centrado en lo material...,
la prioridad de Dios sobre todas las cosas..., y
anuncian..., de una manera gráfica y llamativa..., que el
Reino de Dios es posible..., y ya comienza a despuntar...
Ellos y ellas mantienen una misteriosa comunión con todos
los que trabajan para que la Humanidad llegue a ser lo que
Dios quiere...
Por lo mismo..., su apostolado primordial y fundamental
consiste en su misma vida contemplativa..., porque ese
es..., según los designios de Dios..., su modo típico de
ser Iglesia..., de vivir en la Iglesia..., de realizar la
comunión con la Iglesia..., de cumplir su misión dentro de
la Iglesia...
Bueno..., pues..., hoy..., y cada día..., nos toca a
nosotros dar gracias a Dios por nuestros hermanos y
hermanas contemplativas..., aprender de su testimonio...,
y orar también para que sean fieles a su vocación...
En el corazón de la Iglesia...
FELIZ
PASCUA!
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