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XII DOMINGO DEL
TIEMPO ORDINARIO
¿QUIÉN DIJO MIEDO?...
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El miedo a perder
prestigio..., seguridad..., comodidad..., o bienestar...,
a no ser acogidos..., a hacer el ridículo..., a confesar
nuestras verdaderas convicciones..., a dar la cara..., a
dar testimonio de nuestra fe..., a que la progresía de
turno nos tache de ilusos..., de trasnochados..., o de
ignorantes..., etc., etc..., puede hacer que la gente se
calle..., y se refugie en la masa..., lo fácil...,
renunciando a ser persona..., a ser tú misma/o..., para
decir..., hacer..., pensar..., lo que “todo el mundo”
dice..., hace..., o piensa...
Por eso..., sembrar el miedo..., más o menos
sutilmente..., siempre ha sido una de las armas preferidas
de los poderosos..., ya sabes..., para que te calles...
Porque..., en el fondo..., hasta en aquellas sociedades en
las que se proclaman los derechos humanos..., y se
defiende “formalmente” la libertad religiosa..., y la
libertad de expresión..., se tiene miedo a los hombres y
mujeres auténticamente libres...,
Nunca ha habido libertad de expresión para los auténticos
profetas...
Jesús..., por ejemplo..., libre y liberador..., fue
detenido..., juzgado..., sentenciado a muerte por el
sanedrín..., y ejecutado en una cruz por los romanos...,
por anunciar a los pobres el Evangelio del Reino de
Dios..., sin miedo a nada..., ni a nadie... Y lo mismo
pasó antes con todos los profetas..., por ejemplo..., con
Jeremías..., que fue denigrado y perseguido por alzar su
voz contra el templo y los señores del templo... Y así
también tenía que suceder..., y sucedió después..., con
los apóstoles...
Por eso..., Jesús les dijo..., (y hoy nos dice a
nosotros...): “No tengáis miedo”...
Y es que..., si..., por miedo..., uno calla ante la
injusticia..., o recorta el Mensaje de Jesús según las
conveniencias..., o diluye su fuerza crítica bajo el corsé
de un falso y cómodo espiritualismo..., o se domestica la
verdad evangélica reduciéndola al ámbito de lo privado y
de las prácticas piadosas..., o se predica la conversión
del corazón..., pero no la reforma de la convivencia y de
las estructuras sociales..., cuando el amor cristiano se
entiende..., y se predica..., solamente..., como
"caridades"..., se traiciona el Evangelio...
Pues..., mira a tu interior..., enfréntate a tus
miedos..., y recuerda la Palabra de Jesús: ¡No tengáis
miedo!..., que no hay comparación entre vosotros y los
gorriones...
Y no te calles..., ¿quién dijo miedo?... |
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