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El mayor
don que nos ha hecho Cristo Jesús es su Espíritu...
Es la mejor herencia que nos podía dejar...
Es lo que celebramos en la fiesta de hoy..., con la que
concluimos las siete semanas..., los cincuenta días de la
Pascua...
Cuando en el Credo decimos: "Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida"..., estamos refiriéndonos a este
regalo que nos ha hecho Jesús..., el Resucitado...
¡Qué profunda transformación tuvo lugar en el grupo de los
apóstoles el día de Pentecostés!...
Hasta entonces habían sido unas personas débiles...,
atemorizadas..., calladas..., escondidas...,
"ensimismadas"...
Les vencía el miedo y la impotencia... Pero su actitud
también era de oración... Y en ese ambiente les llena el
viento y les quema el fuego del Espíritu..., y les
transforma y les da en plenitud lo que les faltaba para
poder ser como Jesús...
Es una nueva creación..., mucho mejor que la primera....,
porque es definitiva...
Y el primer fruto del Espíritu es..., la Comunidad...
Entendieron que no bastaba con "estar juntos" bajo el
mismo techo..., que tenían que estar unidos..., como pidió
Jesús en la última Cena..., en común-unión...
Y el Espíritu les lleva a tener "un alma sola y un solo
corazón"..., desde la lógica y rica diversidad..., pero
sin individualismos que rompan la unidad...
Es en la Comunidad..., convocada..., constituida..., y
edificada por el Espíritu..., donde confesamos que Jesús
es Señor..., de cada uno y de todos..., judíos y
griegos..., esclavos y libres... Todos hemos sido
bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo
cuerpo... Así nace..., así es..., o debiera ser..., la
Iglesia...
Ahora sí..., así sí pueden hablar... Desde el lenguaje del
amor fraterno..., comprensible para todos...
Ya pueden proclamar las maravillas de Dios..., en la única
lengua que todos los hombres pueden entender..., para que
la salvación de Jesucristo..., con el impulso del
Espíritu..., llegue a todo el mundo: ..."así también os
envío yo"...
La "misión"..., "el tiempo de la Iglesia"...
Para esta misión..., para este servicio..., hay diversidad
de dones..., lo mismo que son diversos los miembros de un
mismo cuerpo humano...
Bueno..., pues ya sabes... Pentecostés también puede ser
hoy..., si nuestros dones..., regalos del Espíritu..., los
ponemos al servicio de la unidad..., de la edificación de
nuestra Comunidad...
Porque..., ¡no basta con "estar juntos"!...
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