IV DOMINGO DE PASCUA

OVEJA..., QUE NO BORREGA...
 

 

Pues..., sí..., una vez más..., la semana pasada..., la vida me puso contra las cuerdas... Creo que resistí bien el combate..., y me mantuve en pie... Eso sí..., temblando hasta la médula..., pero en pie... Ciertamente..., Él me sostuvo en todo momento..., porque si no..., ¡a buenas horas!...
Me jugué mi puesto de trabajo por mantenerme fiel a Él..., tuve que elegir..., una vez más..., al que es el Señor de mi vida..., a mi pastor...
Sabía dónde estaba Él... Oía claramente su voz al otro lado de la valla del corral..., a la puerta..., llamándome..., para hacerme salir..., para llevarme a otros pastos más frescos y bellos..., donde no hay límites..., donde la libertad se respira en cada bocanada de aire..., donde te sientes a salvo al cuidado del pastor...
Es verdad que..., en el fondo..., sentía el vértigo de abandonar la comodidad del establo..., la seguridad que me proporcionaba el tener cada día el barreño de pienso..., y un techo sobre mis lomos...
Pero mi pastor seguía llamándome por mi nombre de oveja única e irrepetible...
Tenía la certeza de que en aquel instante debía elegir... Elegirle a Él..., o no hacerlo... Sé de quién me fié..., a quién confío mi vida...
Cuando expliqué a mis hijos lo que había ocurrido..., el que tiene diez años me dijo: “¡Anda..., te ha pasado como a Abraham!”... Y..., de verdad..., que me pareció sentir en la piel como una caricia del Padre..., que estremeció todos mis circuitos... Si no llego a estar sentada en ese momento..., me caigo redonda...
No sé si al final me habrían llegado a despedir..., lo que sí sé es que yo lo creía más que posible..., y no me eché atrás... No claudiqué ni un sólo centímetro para descafeinar lo que vivo como Buena Noticia..., el Evangelio...
Sé que el Señor Jesús me mantuvo en pie..., aunque mis piernas temblaban..., y sé que suya es la victoria... Una vez más he apostado por Él..., y he gozado de la vida en abundancia... Espero que me lleve con Él..., a donde Él quiera...
Esto es lo que hay... Sé que hay mucho por lo que pelear..., que queda mucho por hacer..., demasiado por cambiar... Sí..., pero creo que Jesús es el único pastor que merece ser seguido... Nunca me deja tirada cuando pongo en Él toda mi confianza... Es lo que creo..., es lo que vivo..., y me sigue valiendo la pena...
Buena Pascua.

Ana Izquierdo

 

¡FELIZ PASCUA!

 
 

 
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