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Pues..., sí..., una vez
más..., la semana pasada..., la vida me puso contra las
cuerdas... Creo que resistí bien el combate..., y me
mantuve en pie... Eso sí..., temblando hasta la médula...,
pero en pie... Ciertamente..., Él me sostuvo en todo
momento..., porque si no..., ¡a buenas horas!...
Me jugué mi puesto de trabajo por mantenerme fiel a Él...,
tuve que elegir..., una vez más..., al que es el Señor de
mi vida..., a mi pastor...
Sabía dónde estaba Él... Oía claramente su voz al otro
lado de la valla del corral..., a la puerta...,
llamándome..., para hacerme salir..., para llevarme a
otros pastos más frescos y bellos..., donde no hay
límites..., donde la libertad se respira en cada bocanada
de aire..., donde te sientes a salvo al cuidado del
pastor...
Es verdad que..., en el fondo..., sentía el vértigo de
abandonar la comodidad del establo..., la seguridad que me
proporcionaba el tener cada día el barreño de pienso..., y
un techo sobre mis lomos...
Pero mi pastor seguía llamándome por mi nombre de oveja
única e irrepetible...
Tenía la certeza de que en aquel instante debía elegir...
Elegirle a Él..., o no hacerlo... Sé de quién me fié..., a
quién confío mi vida...
Cuando expliqué a mis hijos lo que había ocurrido..., el
que tiene diez años me dijo: “¡Anda..., te ha pasado como
a Abraham!”... Y..., de verdad..., que me pareció sentir
en la piel como una caricia del Padre..., que estremeció
todos mis circuitos... Si no llego a estar sentada en ese
momento..., me caigo redonda...
No sé si al final me habrían llegado a despedir..., lo que
sí sé es que yo lo creía más que posible..., y no me eché
atrás... No claudiqué ni un sólo centímetro para
descafeinar lo que vivo como Buena Noticia..., el
Evangelio...
Sé que el Señor Jesús me mantuvo en pie..., aunque mis
piernas temblaban..., y sé que suya es la victoria... Una
vez más he apostado por Él..., y he gozado de la vida en
abundancia... Espero que me lleve con Él..., a donde Él
quiera...
Esto es lo que hay... Sé que hay mucho por lo que
pelear..., que queda mucho por hacer..., demasiado por
cambiar... Sí..., pero creo que Jesús es el único pastor
que merece ser seguido... Nunca me deja tirada cuando
pongo en Él toda mi confianza... Es lo que creo..., es lo
que vivo..., y me sigue valiendo la pena...
Buena Pascua.
Ana Izquierdo
¡FELIZ
PASCUA!
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