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Son
muchos los hombres y mujeres que, después de luchar por
algo..., de trabajar dura e ilusionadamente por algo...,
pueden llegar a pensar que no han conseguido nada..., y se
pregunten: ¿vale la pena tanto sudor y tantas
lágrimas?..., y sientan la tentación de rendirse..., o de
huir... ¿A que sí?
Es la desilusión de cada día... Cuanto más se estudia...,
se sabe que se sabe menos..., cuánto más se trabaja...,
más nos damos cuenta de lo que nos resta por hacer...,
cuánto más nos responsabilizamos..., más cuenta nos damos
de que nos faltan horas del día..., días de la semana...,
meses del año...
Los que trabajan por la paz..., cada vez tienen más
trabajo... Los que ayudan a los necesitados..., cada día
descubren más... Cuánto más nos entregamos..., más urgente
y más grande es la dedicación que se nos pide...
Todos soñamos con alcanzar metas..., con colmar nuestros
anhelos... Sin embargo..., la dureza de la vida..., el
esfuerzo que requiere cualquier paso..., el no encontrar
nada perfecto ni acabado..., nos aburre..., nos
desencanta..., nos frustra... "Nosotros esperábamos que él
fuera el LIBERTADOR de Israel... Y ya ves..., hace dos
días..., lo condenaron a muerte y lo crucificaron"...
Estaban desencantados... "Es verdad que algunas mujeres
fueron al sepulcro y no encontraron su cuerpo..., pero a
él no le vieron"... Estaban abatidos por "no ver"..., por
no alcanzar a tocar con sus manos el sueño que tanto
esperaron..., por el que tanto habían trabajado... Y huían
de Jerusalén..., donde siguen trabajando los que
esperan..., hacia Emaús..., la casa del descanso...
Desertaron..., se volvieron "realistas"..., pasaron esa
página de su vida..., y..., se apuntaron a "otra
historia"...
Tal vez necesitaban que Alguien..., una vez más..., les
explicara el sentido de nuestra historia..., el sentido de
nuestra vida... ¡Que fácilmente olvidamos que este
"momento" de nuestra vida es el de la SIEMBRA!... Y...,
Jesús..., ("sus ojos no eran capaces de reconocerlo")...,
les recuerda que “era necesario que el Mesías padeciera
para entrar en su gloria"...
Hermanos: es necesario volver de nuevo a "partir el
pan"..., aunque sea poco..., y esté endurecido por el sol
y la fatiga del camino... Abrir el surco y enterrar el
grano... Sembrar... Es necesario volver a abrir la casa al
otro..., compartir el gozo de la fraternidad..., el
trabajo por la paz..., la lucha por la justicia...,
cimentar juntos el mundo nuevo...
Y..., levantándose al momento..., se volvieron a
Jerusalén..., donde encontraron reunidos a los Once que
estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor"...
¿Entiendes?...
¡FELIZ
PASCUA!
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