|
Tomás era
uno de los Doce...
Como ellos fue testigo de cuanto Jesús hizo y dijo... Lo
siguió a todas partes..., hasta Jerusalén... Cenó con
Jesús antes de la pasión..., y..., probablemente..., lo
vio morir colgado de la cruz...
Tomás..., quería a Jesús... ¿Recuerdas cuando..., sin
pensarlo dos veces..., dijo a los otros discípulos:
”vayamos y muramos con Él”?...
Pero la cruda realidad de la muerte de Jesús acabó con su
entusiasmo...
Y..., aunque estaba escrito..., y Jesús se lo había
advertido muchas veces..., ni Tomás..., ni los demás...,
habían entendido nada...
Tomás no esperaba que Jesús resucitase... ¿Resucitar?...
Cuando aquel domingo..., por la tarde..., se incorporó al
grupo..., y le contaron alborozados la gran noticia de que
habían visto a Jesús..., resucitado..., Tomás creyó que
alucinaban... ¿Queréis que me crea que le habéis visto?...
Mientras no meta mis dedos en sus llagas..., ¡ni
hablar!...
También hoy..., Tomás..., apodado el mellizo..., tiene
muchos hermanos...
Te comías el mundo..., ¿recuerdas?..., cuando eras más
joven...
Ahora..., tienes un aire cansado..., ojos enrojecidos...,
espíritu derrotado...
Querido hermano..., te llames como te llames..., también
tú..., quisiste construir un mundo según Dios..., y
quisiste a Jesús..., y Él te llamó..., y le seguiste
ilusionado un tiempo..., “vayamos y muramos con Él”...
No sé bien cuándo..., ni por qué..., qué frustraciones...,
qué experiencias negativas..., el “qué dirán”..., o por no
sé qué crisis..., (tú lo sabes...), poco a poco..., te
fuiste alejando..., desilusionado..., de su Iglesia...
¡Cuántos mellizos de Tomás!...
Pues..., hoy..., te digo una cosa: "!HEMOS VISTO AL
SEÑOR!"...
¿Cómo olvidar que tú fuiste llamado por Jesús para ser su
testigo?...
Tal vez..., junto a todos nosotros..., como todos
nosotros..., puedas proclamar con humildad y alegría:
"¡Señor mío..., y Dios mío!"...
¡FELIZ
PASCUA!
|