III DOMINGO DE CUARESMA

POR SI ERES DE LOS QUE..., AÚN..., TIENEN SED...
 

 

Estamos sedientos..., hay que reconocerlo...
Sedientos de comprensión..., cariño..., ternura..., compañerismo..., amistad...
Tenemos verdadera sed de poder salir de la soledad a la que nos empuja esta sociedad de la prisa..., la desconfianza..., la competitividad...
Tenemos mucha sed de tener... Nuestro prestigio..., nuestro valor como persona se mide por lo que tenemos... “Tanto tienes..., tanto vales”... Y termina escapándosenos la vida..., luchando por conseguir más tiempo para poder trabajar más..., y así tener más...
Tenemos mucha sed de placer..., de placer inmediato..., y efímero..., que no puede llenar nuestra vida... El mejor perfume..., la mejor comida..., la belleza física..., el mejor televisor..., la última moda..., el “amor” fácil..., disfrutar...
Tenemos sed de prestigio...Ya sabes..., que nos consideren..., que nos valoren..., que todos giren a nuestro alrededor..., en casa..., en el trabajo..., que nos reserven los primeros puestos…
Pero nada nos sacia... Nunca tenemos bastante..., ni nos damos por satisfechos..., porque..., esa felicidad que aspiramos encontrar “bebiendo” de tantas cosas que prometen saciar nuestra sed..., no es suficiente...
¡Qué bueno es tener sed!..., porque..., el que lo sabe todo..., no pregunta..., el que se cree un santo..., no pide perdón..., el que se siente rico..., no pide nada..., y el que no tiene sed..., no buscará las fuentes del agua..., jamás descubrirá..., que el Agua Viva no brota de la tierra... ¡Es bueno tener sed!...
Tal vez..., como a la samaritana..., hoy..., Jesús tenga algo que decirnos...
Y es que..., lo que Jesús propone..., lo que Jesús quiere para nosotros..., es que seamos felices... Y lo que nos dice es esto: Si seguís mi camino..., si buscáis lo mismo que yo..., vuestra vida será como un torrente de agua en medio del desierto..., como una fuente viva que todo lo llena..., que todo lo convierte en una maravilla de verdor y fecundidad...
Todos sabemos lo difícil que resulta vivir el Evangelio..., ¿verdad?... A veces..., dan ganas de abandonarlo todo..., de sentarse al borde del camino..., cuando la fuente que tenemos dentro de nosotros parece secarse...
Pues..., entonces..., en tus desalientos..., en tus dudas..., vuelve una y otra vez a Jesús..., el es La Fuente Inagotable de Agua Viva...

 

 
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