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Fue un grito de
“mayo del 68"..., ¿recuerdas?..., que..., tal vez..., haya que
seguir gritando hoy... Sí..., tu también..., desde nuestra fe
cristiana:
En este Adviento..., "sed realistas..., soñad lo imposible"...
Ya lo gritaba Isaías..., porque entonces..., y ahora..., nos
hacen falta soñadores..., líderes ilusionantes..., en nuestras
familias..., en nuestras comunidades..., en nuestros
municipios..., en nuestra sociedad...
(Algunos políticos..., cuando están en la oposición..., suelen
jugar a soñadores..., y prometen y prometen..., y llegan incluso a
ilusionar... Pero..., cuando llegan al poder..., se olvidan de sus
promesas de libertad..., de justicia social..., de promoción de
las clases bajas..., y..., se quedan..., en lo que siempre fueron:
palabras..., palabras..., y palabras...)
Nos hacen falta soñadores..., líderes ilusionantes...
Tal vez..., sólo hace falta descubrirlos..., porque ahí están...,
animando pequeñas o grandes iniciativas..., proyectos de
desarrollo..., causas justas..., intereses comunes...
No amenazan..., invitan... No condenan..., trabajan... Pero son
molestos..., porque con su postura nos están despertando de
nuestra pasividad..., del sueño invernal en el que cada uno
estamos instalados...
Aquí puede estar nuestra conversión en este adviento..., la de
verdad..., la que afectará a toda nuestra persona..., no la que
nos moverá a cambiar esto..., o lo otro..., para al final
quedarnos como estamos...
Y el Reino de Dios sigue adelante..., y el mundo nuevo está más
cerca..., y los derechos humanos..., y la paz..., y el perdón...,
y la justicia para todos...
¿Qué te parece si..., como fruto de este Adviento..., tú y yo...,
nos unimos a otros hombres y mujeres (porque el Reino o crece
desde el grupo..., o no crece...) que hacen gestos..., cosas
pequeñas y grandes..., para que el Reino venga? ¿Por qué no
responder a la violencia con el perdón..., a la fuerza con la
razón..., a la injusticia con la verdad..., a las palabras con la
acción?...
¡Cuántos renuevos tienen que brotar aún..., para hacer todo esto
posible..., para que llegue el Reino!... Pero..., ¡y cuántos no
han brotado ya!...
¿No los veis?... Ahí están... Tú eres uno de ellos...
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