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La espera del adviento ha tenido siempre..., y
tiene..., un peligro: que espiritualicemos de tal manera la venida
de Jesús..., que pensemos que vino sólo a "tranquilizar nuestras
conciencias"..., a perdonar nuestros pecados..., y basta...
En tiempos de Jesús..., también hoy..., el Templo ponía a la
disposición de sus fieles toda clase de mediaciones posibles:
confesión de los pecados..., rezo de salmos y oraciones..., ayunos
y abstinencias..., limosnas..., obras de caridad..., que
tranquilizaban las conciencias... Pero..., ¡que curioso...! Mucha
gente que decía tener la conciencia tranquila..., no movía un
dedo..., por ejemplo..., en defensa de sus hermanos..., es
decir..., de los otros... También hoy...
Y así..., el mundo..., después de muchos siglos de
cristianismo..., sigue sumido en la injusticia y en la muerte...,
porque..., la tranquilidad de conciencia no logró..., la
transformación del corazón...,ni..., por supuesto..., la
transformación del mundo...
¡Hombre..., puede servir como "preparación para bien morir"!...,
(¡lo hemos oído tantas veces!)... Aunque..., no sé..., ¿qué
conciencia puede tener quien cierra los ojos a la injusticia..., a
la mentira..., a la guerra..., al verdadero amor?
Y es que la propuesta de Jesús va más allá... La propuesta de
Jesús es diferente...
Jesús nos anunció el Reino..., que es cambio interior...,
conversión (cf. Mc 1,15)..., renuncia a todo egoísmo...,
liberación..., sí..., pero no para sentirme orgulloso de mi
mismo..., ni para pasar la vida mirándome el ombligo... (el
mío..., o..., todo lo más..., el de "los míos"...), ni..., mucho
menos..., para morir con la conciencia tranquila..., sino para
"curar todas las dolencias y enfermedades del pueblo" (Mc
1,32-34), de todo el hombre..., de todo hombre..., que sigue
esperando la liberación que no le viene de ninguna parte..., dando
gratis..., lo que gratis hemos recibido...
La Buena Nueva de Jesús es tan diferente..., que cuando tocó el
modelo de la sociedad injusta reinante..., los dirigentes de esa
sociedad lo asesinaron...
Y es que el Evangelio nunca es un tranquilizante para las
conciencias..., es una reserva de sorpresas..., y nos irá
descubriendo..., si estamos despiertos..., en cada una de sus
páginas..., el compromiso social de cada momento...
Una veces lo que nos interpelará será la vida..., o la salud...,
la violencia o la muerte..., otras el hambre o la pobreza...,
otras la explotación de la mujer o la del niño..., el abandono del
anciano..., otras la corrupción..., o la ambición y el
acaparamiento..., otras el poder en manos de unos pocos..., otras
la mentira..., otras...
En el alma de Jesús..., estaba dejar a cada uno su tarea"..., en
actitud vigilante..., bien despiertos..., (cf. Mt 24, 44) Pues...,
no lo olvides..., este tiempo de espera de Jesús (el adviento...)
ha tenido siempre..., y tiene..., un peligro..., dormirse...
O..., que te duerman...
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